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LA ACTUALIDAD DE CENTRAL DE HOY. (*)

Domingo 30 de setiembre de 2001
CENTRAL 0 - CHICAGO 2
Derrota de Local.
Es la 1° vez en la historia que N.Chicago gana en Rosario.
ROSARIO. A Chicago todavía le dolía la cachetada que le había pegado Argentinos en la fecha pasada: iba ganando 1-0 y
terminó perdiendo 1-3. Por eso, ayer, la historia fue muy distinta. Tenía un 2-0 en el bolsillo y sabía que, si se animaba, podría aumentar la diferencia. Central estaba desesperado y enceguecido. Sin embargo, el Torito hizo la suya: aguantar con su enorme guapeza los tres puntos que lo pusieron muy cerca de Belgrano. ¿En la tabla de posiciones? Noooo, en la del descenso, la que verdaderamente le importa. Llegó, por primera vez en el Apertura, a la unidad en el promedio (ocho puntos en ocho partidos) y quiere salir del descenso directo para meterse en la Promoción. El sorprendente Pirata está con 1,107 de
promedio y Chicago ya le respira en la nuca.
Vení, vení. Chicago salió a ver qué le proponía Central. Pero tuvo suerte porque justo le tocó la peor versión del Canalla, con algunas individualidades en una noche terrible. Así se fue animando y creciendo línea por línea. Una defensa firme con dos centrales (Herbella y Valli) que sacaron hasta los papelitos que tiraron desde la tribuna. Primer objetivo, cumplido. Después, copó la mitad de la cancha con un gran trabajo de Farías y Kmet. Hasta ahí, fenómeno. Y la terminó arriba, con un Mandra
electrizante: metió el primer gol tras una gran jugada de Amaya y, para terminarla, la asistencia en el segundo. ¿Central? Se había caído a pedazos con el 0-1 y, tras el balazo de Kmet, desapareció. Sólo Pizzi lo podía salvar, pero ni eso (el goleador desvió un penal a los 45).
A la medida. Si algo caracteriza a Chicago es el coraje, el mismo con el que logró ascender a primera. Y Central le hizo un segundo tiempo que le cae justo: friccionado y con centros desde todos los costados. Meta cabezazo, meta suela y a sacarla. Si el equipo de Jota Jota hubiera intentado por abajo... ¿Alguna contra para estirar la diferencia? ¿Para qué abusar? Mejor defender el 2-0. Es que a Chicago todavía le habían quedado marcados los tres dedos del Bicho. Además, en la tabla del descenso no cuenta la diferencia de gol. Importa sumar, y eso es lo que hizo.

Lunes 24 de setiembre de 2001
ESTUDIANTES 1 - CENTRAL 0
Perdio Central en La PLata.
Estudiantes no le encontraba la vuelta y Craviotto mandó a Pompei de enganche. Así, rompió la paridad en el medio y su equipo superó con claridad a Central.
LA PLATA . Porque aparecen menos o porque en los nuevos sistemas se busca otro tipo de futbolistas que se adapten a la doble responsabilidad de ir y venir, en el fútbol del mundo se van extinguiendo los enganches. No importa aquí mensurar si eso está bien o mal desde lo táctico, pero sí que en la Argentina no nos podemos acostumbrar a jugar sin ellos. Los necesitamos más allá de sus merecimientos personales. Pueden ser buenos o malos, pero si no están los extrañamos. Nuestros equipos no saben escalar en el terreno sin ellos. Y hasta varían la forma de jugar con la redonda. Con la camiseta "10" en la cancha, la pelota se juega por el suelo; ese tipo nos ofrece un descanso, una pausa, alguien en quien apoyarnos para ir a buscar otros espacios ofensivos. En cambio, cuando falta ese enlace, la pelota empieza a volar. Como si no hubiera otra fórmula, todo muere en pelotazos y las distancias con los delanteros se hacen enormes. Insalvables.
Estudiantes y Central ofrecieron una clara demostración práctica de ese marco teórico. Jugaron 20 minutos al Juego de los Espejos (los dos con un 4-4-2 cargado de dinámica) y trataron de sacarse ventaja con desmarques y proyecciones ofensivas que buscaban aprovechar largos envíos aéreos a espaldas de defensores lentos. A eso también jugaba mejor el Pincha, pero no le alcanzaba. Hasta que Néstor Craviotto le ordenó a Roberto Pompei que abandonara el carril izquierdo y se ubicara en su tradicional posición de enganche. Libre de responsabilidades geográficas, el Tito se movió suelto, se mostró para recibir y devolver rápido, metió mil pelotas con pimienta y marcó la gran diferencia para una victoria inobjetable. Que debió ser bien abultada -Tombolini tapó cinco remates de gol-, pero que hasta fue puesta en duda en la segunda mitad cuando J.J.López mandó a la cancha a De Bruno -jugó mucho, pero también pegó mucho hasta que vio la roja-, para que su equipo dejara de tirarla hacia arriba. Allí, Central mostró un rato de buen juego, pero insuficiente. Es que tuvo a un Pizzi ausente y, básicamente, demasiados problemas defensivos para contener cada réplica. Enfrente, Estudiantes era la imagen de una estructura sólida; con Zapata inteligente para estar en todos lados, con Maggiolo y Farías picantes. Y, en especial, con el Tito. Con la "10" en la espalda...

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